El bullado caso de La Polar o el reciente reparo respecto de la posición dominante de dos importantes cadenas de cine, han llevado a elevar las exigencias sobre los directorios de las empresas.
Analizar los deberes de los directores y el tipo de información que deben manejar, fue justamente uno de los propósitos de la actividad organizada por el Centro de Gobierno Corporativo, conformado por la Facultad de Derecho y la Escuela de Administración UC.Como afirmó el subsecretario de Hacienda, Julio Dittborn, un buen gobierno en las empresas es el pilar fundamental para que los mercados se desarrollen de manera íntegra. “Sin perjuicio de las regulaciones, la realidad ha mostrado que se necesita que exista un firme compromiso en el gobierno corporativo”, dijo. De ahí que el nuevo reglamento, que se basa en la autorregulación, busca fortalecer las buenas prácticas al interior de las compañías.
Esta nueva normativa -elaborada gracias a la colaboración de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) y abogados del sector privado-, se caracteriza por su flexibilidad y por
hacer importantes avances en materia de gobierno corporativo, tales como entregar directrices claras para enfrentar los conflictos de interés, dar un poder específico de representación en las juntas de accionistas, hacer un esfuerzo por disminuir los costos de las sociedades anónimas, y establecer mecanismos para fusiones, transferencias y divisiones. De acuerdo al Superintendente de Valores y Seguros, Fernando Coloma, la nueva norma consiste en “el requerimiento del directorio de sociedades anónimas abiertas de realizar una autoevaluación sobre el grado de cumplimiento de una serie de principios de buenas prácticas de gobierno corporativo, en formato comply or explain”, es decir, cumplir o explicar por qué no se cumple.
La normativa está compuesta por cuatro temas: De la inducción, preparación y ejercicio del cargo de director; De la relación entre la sociedad, accionistas y público general; De la sustitución, retención y compensación de ejecutivos principales; y De las políticas de control interno y la gestión de riesgos.
“Cabría esperar un especial interés por parte de los inversionistas, quienes deberían ser agentes activos en la aplicación de esta norma”, afirmó Coloma. Asimismo, factores como la existencia de centros de gobiernos corporativos, la oportunidad que representa para las bolsas de contribuir en el mejoramiento del gobierno de las empresas, y que los propios directores se transforman en los protagonistas de los cambios al autoevaluarse, entre otros, deberían contribuir al éxito de esta iniciativa.
Por su parte, el profesor de Derecho UC Rodrigo Álvarez, se refirió a la tremenda evolución que ha tenido el tema del gobierno corporativo en la última década en Chile, desde su establecimiento en el 2000. Entre los próximos desafíos están la reforma tributaria, la aplicación de normas penales para las personas jurídicas, la relación con organismos fiscalizadores y el nuevo rol de los directores en las empresas públicas, entre otros. En tanto, Luis Hernán Paul, miembro del Centro de Gobierno Corporativo UC, se refirió desde su propia experiencia como director de empresas sobre qué tipo de información pueden tener los directores y para qué sirven los códigos de ética.
El segundo panel de la jornada se centró en el tema “Información financiera e IFRS, ¿es la información que se necesita?”. En esta instancia se contó con la participación de Fernando Gaziano, socio de Deloitte; Guillermo Tagle, director ejecutivo y socio de IM Trust; y Julio Gálvez, director de la Escuela de Administración UC.
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Centro de Gobierno Corporativo UC