La recopilación estuvo a cargo del académico de la Facultad de Letras Luis Vargas Saavedra. La publicación cuenta, además, con ilustraciones de Manuela Montero.
Este libro consta de un escogido conjunto de trece canciones de cuna y dieciocho rondas, carentes de fecha, excepto la “Ronda de los altos pinares” que Gabriela Mistral declara escrita en febrero de 1923. El resto, según sus caligrafías y alusiones geográficas, fue escrito en las décadas de los años veinte, treinta y cuarenta. “Tal extensión de años demuestra una reiterada frecuentación a lo
que Gabriela Mistral ha llamado “la gracia” definiéndola como “revelación súbita, no esperada en el pensamiento, en el sentido de hallazgo”, dice el recopilador de estas rondas, Luis Vargas Saavedra.
Toda canción de cuna está dirigida a la maravilla del sueño, la zona hacia donde se guía a la criatura, y en donde ella desaparece y de la cual vuelve trayendo tesoros para su madre. Así sucede en “La mina de tu sueño.”
La plenitud de luz y de botánica del Caribe, que tanto fascinara a Mistral, queda celebrada en las dos canciones de zafra cubana. La caña de azúcar y el maíz emblematizan las plantas nutricias de su América: en Tala está el poema “Maíz” y en Almácigo, el poema “Azúcar”.
En cuanto a las rondas, su carácter bailable se imprime en verbos dinámicos y se tamborilea con ritmos de ocho y de diez sílabas rimadas por un diptongo que se escucha como un arpegio: éis, éis, éis:
Quebrad esta nuez del mundo,
que rota la dejaréis.
Abrid el cielo cantando
y en cielo abierto dancéis
Bailad llegando los hermanos,
si no llegan igual bailéis.
Bailad el cuerpo, bailad el alma
y bailad como si voléis.
Baila y sueña. Rondas y canciones de cuna inéditas de Gabriela Mistral
Recopilación de Luis Vargas Saavedra.
Ediciones UC.
60 páginas.