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A través del curso Proyecto de Especialidad, de la modalidad Aprendizaje Servicio, los estudiantes ratifican su compromiso con la sociedad.

Los alumnos se organizan en grupos que trabajan desarrollando un software que solucione una necesidad específica de alguna organización, la que luego pone nota al producto.
Un dedicado profesor guía prepara los últimos detalles para la presentación final de su curso. “Falta que llegue un cliente”, dice, mientras sus alumnos lo llaman para hacerle las últimas preguntas antes de comenzar con sus exposiciones. Como si se tratara de una defensa de tesis, los preparativos de los estudiantes son intensos. Algunos revisan sus notebooks, otros aprovechan los minutos que les quedan para memorizar los últimos detalles de sus intervenciones y otros, incluso, preparan una especie de escenografía para poner en escena el problema de gestión que les ha correspondido resolver.
Los alumnos del curso Proyecto de Especialidad reconocen que el ritmo de trabajo ha sido intenso. No sólo porque han tenido que resolver problemas técnicos y aprender sobre la marcha acerca de herramientas que no conocían, sino también porque han tenido que compatibilizar sus caracteres y estilos de trabajo con los de compañeros de universidad a quienes, en muchos casos, ni siquiera conocían.
“Esto es como cuando los estudiantes de Medicina hacen su Residencia Médica, pero en una escala pequeña”, comenta el profesor guía del curso Proyecto de Especialidad y académico del Departamento de Ciencia de la Computación de la Escuela de Ingeniería UC (DCC UC), Andrés Neyem.
La definición parece acertada si se considera que el propósito del curso es que sus participantes trabajen en la modalidad de empresa de outsourcing de servicios para clientes externos a la universidad y, como consecuencia, los sistemas desarrollados no sólo sean evaluados académicamente, sino también utilizados para mejorar la gestión de siete organizaciones: Corporación de Amigos del Hospital Roberto del Río (COAR), Fundación San José para la Adopción, ONG Corporación Jesús Niño, Municipalidad de Santiago, Quesos Artisan, Snowie y el Laboratorio Fauna Australis de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC.
Durante la presentación final del curso, cada una de estas instituciones cuenta con representantes en la audiencia. A cambio de una solución de software y documentación para aprender a usar la aplicación, el profesor Neyem pide a todos ellos poner nota a la calidad de los contenidos presentados, la descripción de la solución implementada, la experiencia de trabajo con los estudiantes, la demostración del producto, las cualidades de los presentadores y ciertos detalles formales de la exposición como puntualidad y ausencia de problemas técnicos.
Al terminar la primera presentación, uno de los tutores del curso Proyecto de Especialidad no disimula su entusiasmo. “Antes no había nada y ahora hay un software. ¿Cuál es el valor que asignas a este proyecto?”, pregunta a la encargada de Relaciones Públicas de la Corporación de Amigos del Hospital Roberto del Río (COAR), Daniela Albornoz. Ella califica el software creado por los estudiantes de la Escuela de Ingeniería UC como “una solución real que va a optimizar los procesos de la organización”.
Su apreciación es compartida por todos los clientes beneficiados con los productos desarrollados durante el curso Proyecto de Especialidad. Pero lo que parece el fin de un proceso sin contratiempos es en realidad el cierre de una etapa en la que aciertos y errores han marcado el trabajo de los 52 participantes de la asignatura. La mayor parte de ellos cursa el undécimo semestre de carreras como Ingeniería Civil de Computación, Ingeniería Industrial (diploma en Ingeniería en Computación) e Ingeniería Industrial (diploma en Tecnologías de Información) y para formar parte del curso se someten a un proceso de selección similar al de una empresa, con envío de curriculums y entrevistas de trabajo a cargo del profesor Neyem.
“La idea es que los que asuman como jefes o administradores de proyecto sean estudiantes que tengan ciertas habilidades que permitan que el proyecto se lleve a cabo a través de un equipo de trabajo”, explica el profesor del DCC UC, quien precisa que el objetivo es que los integrantes del grupo se permeabilicen con los conocimientos de sus compañeros que más saben de computación. “Estamos en la era de los equipos”, manifiesta.
Otro punto importante para lograr una mejor coordinación en el trabajo es la designación de un tutor o asesor para cada grupo que cuente con experiencia en proyectos anteriores. Una de ellos es la egresada del Departamento de Ciencia de la Computación Monserrat Peralta, para quien esta fue su primera experiencia como tutora del equipo encargado del sistema para la Fundación San José para la Adopción. “Fue muy enriquecedor ver el trabajo de los alumnos desde afuera y tener la oportunidad de ayudarlos en todos los desafíos que iban enfrentando”, manifiesta tras el fin del proceso. Respecto de la intensidad del trabajo, reconoce que “el proyecto resultó ser mucho más grande de lo que esperábamos y fue un gran desafío para los alumnos porque encontraron gran cantidad de información sobre un tema con el que había que ser muy cuidadosos”.
Esta última característica del equipo guiado por Monserrat Peralta también es destacada por la directora de Comunicaciones y Marketing de la organización, Janet Laserre, quien reconoce estar sorprendida de la madurez con que los estudiantes han enfrentado el tema de la adopción. “No tengo dudas de que están preparados para adoptar un hijo”, comenta tras recibir el software creado para su organización. Otro punto alto del trabajo de los integrantes de este equipo de desarrollo es la eficiencia y esta cualidad la hace notar el director de Extensión y Desarrollo de la organización, Ladislao Lira. “Nosotros teníamos un problema muy grande con el manejo de la información y sabíamos que solucionarlo era un duro desafío que tomaría dos o tres años, pero los estudiantes fueron capaces de comprender muy bien nuestras necesidades y resolverlo en poco más de tres meses de trabajo”, recalca el ejecutivo.
Compromiso fuera del aula
“Aló, ¿jefe? Sí, ya estoy en el supermercado”, dice uno de los integrantes del equipo de desarrollo para Quesos Artisan. Vestido como reponedor de góndolas de supermercados, muestra a la audiencia que asiste a la presentación final de su trabajo cómo funciona la aplicación móvil que él y sus compañeros han creado para conocer en línea con cuántas unidades de productos se cuenta en estanterías. “Para usarla basta con escribir desde un teléfono celular un mensaje que diga ‘tengo pocas unidades en este local, preocúpate’”, agrega. “Si se quiere hacer esta tarea más completa, basta con sacar una foto de los productos que había en el estante e ingresarla a la base de datos con fotografías y comentarios”, finaliza el estudiante de la Escuela de Ingeniería UC.
Este impacto inmediato en la gestión de los clientes a los que atienden hace del curso Proyecto de Especialidad uno de los más solicitados por organizaciones externas. De hecho, la asignatura ha aumentado su rango de acción desde fundaciones hasta organizaciones universitarias, municipalidades, microempresas y emprendimientos, pues la variedad de necesidades tecnológicas que demandan va en directo beneficio de la experiencia de los participantes del curso. Para llevar a cabo esta tarea, el profesor del DCC UC Andrés Neyem envía cada semestre una solicitud de invitación dirigida a potenciales clientes y, además, cuenta con el apoyo de los Programa Aprendizaje Servicio (A+S) (http://cddoc.uc.cl/?q=node/207) y Puentes UC (http://politicaspublicas.uc.cl/puentesUC/).
A partir de este momento, el trabajador social del Centro de Desarrollo Docente UC (CDDoc) (http://cddoc.uc.cl/) Manuel Caire se encarga de distribuir la información a través de 25 organizaciones -conocidas como socios comunitarios, entre las que se encuentran las fundaciones Teletón, Trascender y Hogar de Cristo- para que gestionen entre sus redes de contactos a potenciales interesados en desarrollos de software. Tal como explica Manuel Caire, el objetivo de A+S es conectar los contenidos académicos con una experiencia real de servicio para que los estudiantes “realicen un trabajo que los vincule con la sociedad y les entregue valores”. Actualmente, son 66 los cursos de la Universidad Católica de Chile que se imparten de acuerdo a esta modalidad que nació en 2004 como una voluntad explícita de la UC de poner al servicio del país una actividad académica que forme profesionales solidarios y que genere conocimientos que aporten una solución a los problemas sociales de Chile.
INFORMACIÓN PERIODÍSTICA
Daniela Cid, periodista, dcid@ing.puc.cl |