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De carácter obligatorio, la regulación busca que en el futuro no se produzcan daños como los causados por el terremoto de febrero de 2010 en los componentes de las construcciones que no forman parte de su estructura, como tabiques y equipos eléctricos, cuyo mal diseño puede incluso causar víctimas fatales durante sismos de gran magnitud.

La norma, solicitada por el MINVU, tiene como objetivo principal evitar que eventos sísmicos futuros causen daños en los componentes no-estructurales.
El profesor del Departamento de Ingeniería Estructural y Geotécnica Diego López-García formó parte del comité que elaboró una nueva norma nacional para el diseño sísmico de elementos no-estructurales en edificios (NTM 001-2010 Estructuras: Diseño Sísmico de Componentes y Sistemas No Estructurales). Esta norma, solicitada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), tiene como objetivo principal evitar que eventos sísmicos futuros causen daños en los componentes no-estructurales similares a los del terremoto del 27 de febrero de 2010.
"Los componentes no-estructurales son todos los contenidos de un edificio que no forman parte de la estructura resistente, como, por ejemplo, tabiques, muros-cortina, cielos falsos y equipos mecánicos y eléctricos" , explica el profesor López-García. El académico afirma que hay varias razones por las cuales es importante que los elementos no-estructurales no sufran daños durante los terremotos: "En muchos casos, el costo de los componentes no-estructurales es mayor que el costo de la estructura. Si el daño en componentes no-estructurales es importante, el edificio normalmente queda fuera de servicio, incluso si la estructura no sufrió daños", afirma, indicando como ejemplo lo ocurrido en el aeropuerto de Santiago durante el terremoto de 2010. "Además el daño en algunos componentes no-estructurales puede causar víctimas fatales", asegura. "El terremoto de febrero de 2010 causó muchos daños en componentes no-estructurales debido a que la norma de diseño sísmico hasta entonces vigente, el capítulo ocho de la norma NCh 433, no fue considerada, debido a un vacío legal", explica el académico. La nueva norma, en cambio, es de aplicación obligatoria e incluye procedimientos más actuales para el diseño sísmico de componentes no-estructurales. La norma indica demandas sísmicas más racionales y actualizadas, expresadas no solamente como fuerzas sino también como desplazamientos. El profesor afirma que en algunos componentes no-estructurales, el daño no es causado por fuerzas sino por desplazamientos impuestos por la estructura que soporta los componentes. "Un ejemplo típico es un tabique divisorio anclado tanto al cielo como al piso", comenta López-García. "Si el desplazamiento del cielo con respecto al piso excede la capacidad de deformación del tabique, aparecen daños en este último. En consecuencia, en esta clase de componentes no-estructurales es necesario considerar correctamente estos desplazamientos, para evitar daños no deseados". La norma también identifica con precisión los distintos tipos de componentes no-estructurales y los requerimientos específicos para cada uno de ellos. Además, señala con exactitud cómo debe llevarse a cabo el diseño sísmico y las responsabilidades específicas de cada uno de los profesionales involucrados. El comité de elaboración de esta norma incluyó a representantes del mundo académico, privado y público. Participaron miembros de la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Ingenieros de Chile A.G., el MINVU y los profesores de la Escuela de Construcción Civil UC, Benjamín Navarrete y Alexander Fritz, entre otros. El profesor López-García, además de participar activamente en todas las sesiones del comité, se desempeñó como Coordinador del Subcomité de Demanda Sísmica.
INFORMACIÓN PERIODÍSTICA Daniel Gijón, periodista,periodista@ing.puc.cl |