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Conocer las reglas del juego del mercado chino, basadas en parámetros muy diferentes a los nuestros, fue el objetivo de este encuentro realizado por el Programa de Estudios Asiáticos y la Facultad de Derecho, que congregó a una serie de expertos sobre los aspectos legales a la hora de hacer negocios con este importante destino.
 Comprender y evaluar el sistema jurídico a la hora de hacer negocios con China, fue el objetivo de este encuentro inédito en Chile.
Pese a que el gigante asiático es uno de nuestros principales socios comerciales, con el que tenemos un Tratado de Libre Comercio desde 2006, es poco lo que saben los empresarios nacionales de este interesante mercado. Es por esto que la Primera Cumbre de Derecho y Negocios en China, organizada por el Programa de Estudios Asiáticos y la Facultad de Derecho UC, buscó comprender, reflexionar y evaluar el derecho y la forma de hacer negocios con esta nación, muchas veces enigmática a nuestros ojos. En 2009, la inversión directa chilena en China fue de 129 millones de dólares, lo que representa apenas un 0,2% del total invertido en el exterior. Sin embargo, el interés de nuestras empresas en abrir oficinas comerciales en este país ha ido creciendo progresivamente. Pero antes de iniciar cualquier contacto comercial, es fundamental tener claras las reglas del juego. Según el jefe del Programa de Estudios Asiáticos UC y coordinador del encuentro, Marcos Jaramillo, "los chinos usan sus propios parámetros". Y el ámbito jurídico no se escapa a esta afirmación. Aunque existe un derecho escrito muy bien estipulado, la tradición tiene un peso muy fuerte, que muchas veces prima por sobre la ley. Por ejemplo, el hermano mayor siempre va a ser el principal heredero, aunque la legislación diga lo contrario. La sociedad china está centrada en torno al colectivo, y no en el individuo como en el mundo occidental, lo que genera bastantes diferencias en la forma de estructurar el ordenamiento jurídico. De hecho, mientras los occidentales conciben el derecho como dar a cada uno lo suyo, para los asiáticos es la forma de establecer el orden. De ahí que en China el derecho ha sido fundamentalmente penal, mientras que las materias civiles tradicionalmente han sido resueltas por las propias comunidades. "En la historia china, el derecho formal casi no tenía relación con la vida común y corriente, y los problemas se resolvían en base a los principios confucionistas que siguen estando muy presentes en la sociedad actual", comenta este profesor de Derecho UC. Para complicar más aún el panorama, hay dos tipos de leyes formales: pueden ser centrales, para todo el país, o locales, las que incluso en ocasiones se pueden contraponer. A esto se suman las distintas interpretaciones, las que pueden ser legislativas, administrativas, locales o judiciales, aunque en la práctica la interpretación más importante proviene de la Corte Popular Suprema. Pese a esto, China ha modernizado sus leyes de una manera acelerada y está plenamente consciente de la importancia de convertirse en un Estado de Derecho pleno. Segín explicó Hua Yang, abogada de Grandall Legal Group de Beijing, hay tres tipos de inversión extranjera directa: un sistema de joint ventures o empresas conjuntas, en que el capitalista foráneo debe aportar al menos el 25% de la inversión total, ya sea en efectivo, propiedad intelectual, tecnología, edificios, materiales o equipos. Hay también otra modalidad, muy similar a la anterior, pero que establece una empresa de responsabilidad limitada. Por último está la posibilidad de fundar una empresa completamente de propiedad extranjera. Otras alternativas son las oficinas de representación y las sucursales, pero estas no tienen la facultad de hacer negocios directos en China. Todo esto tiene el propósito de promover la llegada de capitales extranjeros al país y fortalecer la relación comercial con otras naciones. Un esfuerzo en este sentido ha sido la Expo Shanghai 2010, que con el lema "Mejor ciudad, mejor vida", contó con 240 pabellones de países, empresas y organizaciones internacionales de todo el mundo. Aquí, Chile tuvo una participación destacada con un pabellón de 2.500 metros cuadrados, más de 3 millones de visitantes en los 184 días que duró el evento y más de dos mil millones de dólares en ventas. Con en el concepto "Ciudad de las relaciones", el pabellón fue el escenario de muestras de productos típicos, catas de vino, músicos emergentes, exposiciones culturales y una plataforma de promoción comercial, siendo reconocido con el trofeo de oro al mejor desarrollo temático y elegido por el público como el pabellón más humano. Sin duda, todo un logro en el progresivo acercamiento entre ambas naciones, que sin duda aún tienen mucho que aprender entre sí.
INFORMACIÓN PERIODÍSTICA Nicole Saffie, periodista, nsaffie@uc.cl |